Una dieta alta en fosfatos inorgánicos, comúnmente añadidos a los alimentos procesados, tales como
carnes, quesos, productos de panadería y las bebidas pueden contribuir al desarrollo de cáncer de pulmón en individuos predispuestos a la enfermedad.
El cáncer de pulmón es una enfermedad de la proliferación incontrolada de células en el tejido pulmonar y la más letal de todos los cánceres, siendo la primera causa de muerte por cáncer en el mundo.
En un estudio realizado en la Universidad Nacional de Seúl y dirigido por el Dr. Myung-Haing Cho, los ratones con cáncer de pulmón se les dio una dieta de cuatro semanas de cualquiera de fosfato 0,5 por ciento o 1.0, la simulación de las dietas modernas humanas. Cuando los dos niveles de fosfatos dietéticos se analizaron, la dieta alta en fosfatos provocado un aumento en el tamaño y la tasa de crecimiento de los tumores.
Mientras que el fosfato es un nutriente esencial para los organismos vivos, en altas dosis puede alterar las vías de señalización mediante la cual se mantiene el crecimiento celular normal. Una pequeña alteración en estas vías de señalización pueden provocar una célula normal se convierta en maligna.
Utilización creciente de fosfatos en un número cada vez mayor de alimentos procesados podrían estar llevando a un aumento en el consumo hasta en un 1000 mg por día desde la década de 1990, un aumento de tres veces.
Debido a algunos fumadores propensión mayor de desarrollar cáncer de pulmón, otros estudios se pueden hacer para relacionar el consumo de fosfatos en estos individuos.
El estudio apareció en la primera edición de enero de la revista American Journal de Medicina Respiratoria y Cuidados Críticos, publicado por la American Thoracic Society. Concluye que una regulación cuidadosa de fosfato inorgánico dietético puede ser fundamental para la prevención del cáncer de pulmón, así como el tratamiento.









